A vueltas con el banco malo y la financiación a la PYME

Escrito por || 10 mayo, 2012 en Actualidad Económica, Financiación - Sin comentarios

Hasta ahora, las principales medidas adoptadas por el Gobierno para reformar el sistema bancario han sido, por un lado, el saneamiento de sus balances mediante un aumento de las provisiones por sus activos inmobiliarios y, por otro, la reducción de la mora de las administraciones públicas mediante los préstamos a proveedores.

Como estas no medidas no tendrán sus efectos hasta pasado un tiempo prudencial,  se vuelve a hablar del “banco malo”, aunque sin estatuto bancario, es decir, de simples sociedades de tenencia de bienes inmobiliarios. Lo que se pretende es que los bancos saquen de sus balances estos activos inmobiliarios, que ahora se denominan “tóxicos”.

Lo primero que destacamos es que no se va a tratar de un banco, lo que indica que a estas entidades no se van a aportar préstamos, sino solo inmuebles, adquiridos por los bancos, bien directamente, bien como consecuencia de adjudicaciones de créditos morosos. Ello implica una limitación de entrada.

Surgen varios interrogantes. El primero es el valor al que se van a valorar esos inmuebles. La respuesta más fácil es al “valor de mercado”, lo que no es sencillo, cuando el mercado inmobiliario casi no existe. Será esencial la tasación, ya que el valor debe ser atractivo para que entren inversores ajenos al propio banco. Ahora bien, el valor medio de aportación no puede ser inferior al valor contable (valor de adquisición menos provisiones), ya que sí así fuese estaríamos afectando negativamente a la solvencia del banco, que es precisamente lo que se pretende solucionar. Todo apunta al convencimiento de que la valoración contable de los inmuebles en poder de la banca será la adecuada. En este punto recordamos que el aumento de provisiones no se ha aplicado íntegramente en casi ninguna entidad bancaria.

El segundo es como se van a financiar. Es imprescindible que la participación de los bancos sea minoritaria y en ningún caso deben ostentar el control, ya que consolidarían sin solucionar el problema para el que se crean. Por ello es imprescindible la valoración adecuada y atractiva.

Son muchas las ventajas para el banco de esa aportación de inmuebles a sociedades independientes. Aportan liquidez, elimina las dudas de si la valoración es la adecuada, no hay que conservarlos, etc. Ahora bien, la principal es que dejan de consumir recursos propios a la banca. Efectivamente, el inmovilizado material debe tener su contrapartida en los recursos propios, del ocho por cien. Dado que la mayoría de los bancos no se encuentran sobrados de solvencia, la liberación de recursos propios por la colocación de los inmuebles permitirá que los bancos cumplan su misión, facilitar el crédito.

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