Una lanza a favor del Banco Central Europeo

Escrito por || 18 mayo, 2012 en Actualidad Económica - Sin comentarios

Si decimos que la prima de riesgo de nuestra deuda pública está en máximos, habiendo sobrepasado en algún momento los 500 puntos básicos no decimos nada nuevo. En la misma línea, afirmar que ello supone un agravamiento de las dificultades de financiación de la economía española en general y no solo del Estado, es redundante.

Tampoco seríamos nada originales si nos uniéramos a las críticas al Banco Central Europeo por su inactividad en estos días, por no haber comprado masivamente deuda del Estado para bajar sensiblemente la prima de riesgo, ayudando a reducir el déficit público. Lo que sí es novedoso es no unirse a estas críticas.

Una de las cosas que aprende un estudiante de primero de Económicas es que la monetización de la deuda es peligrosísima y que ha sido la causa de prácticamente todas las quiebras de los Estados en la historia reciente, desde la republica de Weimar en los años veinte del siglo pasado hasta los default hispano-americanos, ruso y de extremo oriente de finales y de este siglo. Pensemos en un político ávido de gastar que se entera de que no necesita tener dinero para hacerlo, ya que puede emitir deuda que será comprada por el correspondiente banco central, mediante un simple apunte contable. Esto es lo que pasó en los casos que hemos mencionado.

Como principal argumento a favor de la intervención, se menciona que Reino Unido y EEUU tienen su comprador de última instancia, que actúa masivamente. No estamos de acuerdo, ya que tanto el Banco de Inglaterra como la Reserva Federal realizan operaciones en el mercado secundario con deuda pública pero para controlar la liquidez, que es su labor y no para corregir una supuesta insuficiencia de mercado.

Si la prima de riesgo sube es porque los inversores perciben que ha aumentado el riesgo de impago, es decir, crece la desconfianza. Puede deberse a razones exógenas, como la crisis griega, en cuyo caso no queda más remedio que aguantar el tirón. Pero también puede que sea por causas internas, en cuyo caso hay que convencer a los mercados, a las autoridades europeas y al BCE de que somos serios. Siendo objetivos, las dudas pueden ser justificadas, después del gravísimo incumplimiento de los compromisos y de los presupuestos de 2011 y de la muy reciente crisis bancaria, caracterizada por unas contabilidades que no reflejan la realidad. El papel todo lo aguanta por lo que hasta que los hechos no confirmen los compromisos seguirá habiendo inestabilidad y coste de financiación elevado.

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