¿A qué llamamos demanda empresarial solvente?

Escrito por || 7 junio, 2012 en Actualidad Económica, Financiación, PYMES - Comentarios desactivados en ¿A qué llamamos demanda empresarial solvente?

En las últimas semanas se ha venido hablando de una expresión muy recurrente pero cuyo significado y consecuencias no se han analizado en profundidad. Nos referimos a lo que todos denominan demanda solvente, una problemática con la que se viene a justificar la caída del crédito a las pymes y autónomos de nuestro país.

Vayamos por partes. El actual escenario económico, con unas perspectivas claramente negativas a corto plazo, no ayuda a modificar los criterios que establecen las entidades financieras para determinar si una pyme es solvente o no. Más al contrario, las propias entidades aumentan las exigencias para otorgar créditos, si es que los otorgan, a través de unas condiciones financieras muy elevadas y en las que se requieren más garantias y/o avales adicionales.

Otro de los factores es el deterioro de los balances financieros en las pymes, con un muy elevado apalancamiento demasiado cortoplacista y un ahogamiento debido a la caída de la facturación. Esto les lleva a ser mucho más precavidos en la atención de esa demanda de financiación que les hacen. En definitiva, malas perpectivas y, en muchos casos, balances deteriorados que condicionan el acceso a la financiación por parte de las pymes.

Las recientes reformas financieras elaboradas por el Gobierno, incluida la de Bankia, buscan mejorar la solvencia de las entidades de crédito para facilitar con ello un adecuado acceso a la financiación por parte de las empresas. Estas reformas van, sin duda, por el buen camino pero sus frutos no se recogerán en un futuro inmediato. A pesar de la reforma financiera, mientras no haya crecimiento económico no se sentarán las bases para que el crédito vuelva a fluir. En definitiva, a corto plazo estas reformas servirán para “ganar crédito” pero, desgraciadamente, a corto plazo no servirán para que fluya el crédito.

Pero, hasta que esto no ocurra, ¿qué podemos esperar? En nuestra opinión, lo que se debe hacer es un mayor esfuerzo de análisis individualizado y pormenorizado de la empresa. En este nuevo contexto, ya no valen los análisis de riesgos industrializados empleados hasta ahora. Es necesario volver a introducir una cultura mucho más personalizada, recuperando la filosofía original y cercana al cliente en las entidades de crédito. Con ello nos referimos a la necesidad de conocer al cliente y a la empresa a fondo, sus verdaderas necesidades, su trayectoria, su plan de viabilidad, etc. Si con la financiación en otros momentos hemos contribuido al nacimiento de una empresa y hemos apoyado su crecimiento,  es conveniente seguir a su lado cuando más lo necesita. Al fin y al cabo, detrás de cada empresario hay riqueza, empleo y una empresa, no solamente números que se enlazan en un balance determinado.

Uno de las instrumentos financieros que mejor conoce esta realidad son las Sociedades de Garantía Recíproca. Este tipo de entidades, supervisadas por el Banco de España y calificadas por la propia Unión Europea como instrumentos de desarrollo empresarial, tienen como objeto facilitar el acceso a la financiación a través de su aval. Para ello realizan una labor de estudio detenida de sus clientes, analizando sus necesidades y planes de financiación. En algunos casos, su propio proyecto de financiación y su compromiso con el mismo suelen constituir el principal activo en su balance particular.

Por otra parte, hay que tener en cuenta su especilización en el largo plazo, fundamental en estos momentos de fuertes tensiones  que provoca atender la deuda que habitualmente mantienen las pymes a corto plazo. Esta deuda, al contrario que en el sector inmobiliario, cuesta más refinanciarla o reestructurarla. Las Sociedades de Garantía Recíproca, ejemplos de colaboración público/privada en donde también participan los empresarios, son totalmente conscientes de las necesidades de las pymes y, por ello, su financiación siempre conlleva unas mejores condiciones en coste y plazo, lo que supone un elemento fundamental en la propia competividad de la empresa.

En esta línea podemos enmarcar también la nueva línea ICO Garantía SGR, que esperamos sea una realidad cuanto antes si bien tenemos que tener en cuenta que desactivar la línea ICO directo por su elevado coste económico y proponer a la vez la primera línea de mediación ICO Garantía SGR, en la que es la SGR la que asume el 100% del riesgo es, cuando menos, paradigmático. Para que esta línea sea un éxito, se debe potenciar el único instrumento de participación del Estado en las SGRs, CERSA, la Compañía Española de Reafianzamiento, hoy por hoy a todas luces insuficiente. Sin dicho apoyo, el aumento de la actividad de las SGRs también estará limitado.

En definitiva, SÍ HAY DEMANDA SOLVENTE pero hay que establecer nuevos criterios adaptados a la nueva realidad a la hora de estudiar las propuestas de los demandantes de crédito. No podemos pasar sin transición alguna de un extremo en el que toda la demanda era solvente a la situación de ahora. Hay que hacer una asignación más eficiente y comprometida del crédito y las Sociedades de Garantía Recíproca son especialistas, también, en oferta solvente de crédito a través de su aval.

Artículo publicado en Cinco Días el 06/06/2012

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