¿Han traido los Reyes Magos alguna noticia en relación a la financiación de las pymes?

Escrito por || 9 enero, 2013 en Actualidad Económica - Comentarios desactivados en ¿Han traido los Reyes Magos alguna noticia en relación a la financiación de las pymes?

Los reyes magos nos han regalado una buena noticia en materia de financiación. Ese día el comité de Basilea decidió relajar y retrasar la puesta en marcha de uno de los coeficientes de liquidez del acuerdo de Basilea III. Es la primera vez en los últimos años que se adopta una medida anticíclica, es decir, que lo que pretende es frenar esa tendencia a la disminución de la financiación bancaria.

Como ya hemos apuntado en este blog, la regulación tiene mucha culpa de la disminución del crédito bancario. Los diferentes acuerdos de Basilea han supuesto un endurecimiento de las condiciones que debe seguir la banca para poder cumplir su función de dar crédito, básicamente por el aumento en la solvencia exigida. Basilea II se acordó en 2004, cuando empezaba la gran expansión del crédito. Incomprensiblemente la Comisión Europea tardó tres años en publicar su directiva de adaptación y el Banco de España un año más. En el verano de 2008 ya se había culminado esa multiplicación del crédito causante de nuestra burbuja inmobiliaria, con lo que, tras la crisis de Lehman Brothers, que ya de por sí redujo fuertemente la liquidez de los mercados mayoristas, la entrada en vigor de Basilea II afloró problemas de solvencia en muchas entidades bancarias (básicamente las antiguas cajas de ahorro), reduciendo aún más el crédito. Cuando ya el ciclo era bajista para compensar los excesos de los últimos años, esta nueva regulación aceleró el descenso en la disponibilidad de financiación, con su repercusión en la actividad económica que todos conocemos y sufrimos.

Basilea III endurece aún más los requisitos de solvencia, lo que de por sí es negativo. Además añade por primera vez dos requisitos de liquidez, uno de carácter coyuntural y otro más estratégico. Ambos imponen la obligación a los bancos de mantener una determinada proporción de activos “líquidos” en sus balances para poder hacer frente a dificultades en los mercados. Para el primero de ellos, el comité de Basilea del 6 de enero estableció una moratoria de cuatro años y una ampliación de los activos que tienen la consideración de líquidos.

Es una medida en la dirección correcta, que acepta que la falta de financiación es el mayor problema económico de la zona euro y de España en particular.

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