El papel de las SGR en el nuevo panorama financiero

Escrito por || 16 enero, 2013 en Actualidad Económica, Inversiones, PYMES - Comentarios desactivados en El papel de las SGR en el nuevo panorama financiero

Hemos visto en 2012 que una de las grandes líneas de reformas del gobierno ha sido todo lo referente al sistema bancario, hasta llegar a aceptar un rescate parcial de la Unión Europea para recapitalizar a la banca con problemas, con el único objetivo de conseguir que el crédito vuelva a la economía española, porque sin él no hay crecimiento con sus consecuencias de paro, destrucción de empresas y en general de riqueza.

De lo que no somos tan conscientes en España es que este problema es común en toda Europa, aunque no con la magnitud española. El exceso en la concesión de créditos, con la correspondiente tensión en los coeficientes de solvencia, los profundos desajustes en los plazos de las operaciones activas y pasivas y una dependencia excesiva de la financiación mayorista introdujeron un riesgo excesivo en la actividad bancaria. Ello ha impulsado nuevas regulaciones que tienden a reforzar la solvencia y bajar el riesgo de las entidades de crédito, con la consiguiente reducción de los balances bancarios, es decir, la disminución del crédito. El FMI estima que solo en Europa la banca va a perder más de dos billones de euros en activos.

Ahora bien, ¿esta reducción del crédito es provisional o está aquí para quedarse? Más bien parece lo segundo, ya que una de las conclusiones de la actual crisis es que hay que reducir el riesgo de la actividad bancaria y ello se está asentando entre los políticos, reguladores y banqueros. La banca será más pequeña y segura, para alejar el riesgo de crisis y, de haberla, no puede volver a afectar al dinero de los contribuyentes.

Sí el crédito bancario se va a recuperar solo parcialmente tendremos que plantearnos cómo se va a financiar la economía y esto es común en toda la Europa del euro,  donde la financiación bancaria es el 90% de la financiación total. Tenemos que volver nuestros ojos a EEUU, donde solo pesa el 30%, apoyado en la desintermediación.

Las empresas más conocidas y con un buen rating no tienen problemas para acceder a los mercados emitiendo bonos y obligaciones. De hecho en 2012 y por primera vez en Europa habrá más emisiones de empresas no financieras que de bancos. El problema lo tienen las compañías medianas, con más riesgo por ser más sensibles a los ciclos económicos y para las que las emisiones, por su reducido tamaño, serán siempre menos liquidas.

Habrá que adoptar muchas reformas, no solo regulatorias sino también de mentalidad. En Europa continental no están tan desarrollados esos grandes inversores institucionales, como los fondos de inversión y de pensiones. Estos, junto a las compañías de seguros tendrán que cambiar sus estrategias de inversión, entrando en nuevas alternativas. Habrá que adoptar soluciones imaginativas, como nuevos mercados y sistemas de liquidación apoyados en las nuevas tecnologías que salgan de la rigidez de las bolsas y mercados tradicionales, desarrollo de las titulaciones y creación de valores sintéticos que agrupen a varios emisores, nuevas agencias de rating, etc.

En este panorama, las Sociedades de Garantía Recíproca pueden ser de gran utilidad en toda esta transformación ofreciendo tres grandes ventajas: su solvencia y el carácter líquido de su garantía, que pueden ayudar en este proceso hacia la desintermediación, facilitando la decisión de compra de los inversores y dotando a las empresas medianas de lo que les falta para salir a los mercados; son verdaderos especialistas y conocedores de la realidad y riesgo de las pymes y, por último, el desconocimiento individualizado de las medianas empresas se ve compensado por esa mayor notoriedad que tiene la figura de la garantía recíproca a nivel europeo, porque en la Europa del euro este es el mercado y no solo el domestico.

Pero el camino para Europa es claro. Las empresas tendrán que diversificar sus fuentes de financiación, crecerán los mercados de pagarés, bonos y obligaciones, los inversores institucionales, como los fondos soberanos, de inversión, de pensiones y aseguradoras comprarán prestamos directamente, muchas veces conjuntamente con los bancos y surgirán o se desarrollaran nuevos especialistas, intermediarios y garantes que faciliten el transito.

El problema es que los sistemas financieros se desarrollan en décadas, no en años. Es imposible cubrir rápidamente lo que los bancos están dejando. Por ello hay que ponerse manos a la obra, asumiendo que los buenos tiempos de crédito bancario abundante y barato no volverán.

Artículo publicado en Expansión el 11/01/2013

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