Recomendaciones básicas para cerrar bien los tratos con proveedores

Escrito por || 13 marzo, 2019 en PYMES - Sin comentarios

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Pieza imprescindible en la gran mayoría de las empresas es el proveedor, bien sea que te suministre producto o servicio. El proveedor tiene una varita mágica, que puede hacerte triunfar, o puede arruinarte. Sea que te dediques a la moda, a la construcción, a la industria, o al sector servicio, si tu proveedor falla, puede correr riesgos tu negocio. Por ello te vamos a dar algunas recomendaciones básicas a tener en cuenta:

  • ¿Por qué no tener un “plan B”? Precisamente lo que debes procurar es que tu proveedor no te tenga atado, que sienta que eres su única salida, y es incluso sano el balancear tu producción con dos o tres distintos proveedores, de forma que si uno falle, aunque te suponga un problema inmediato, sepas rápidamente quién te puede sacar del apuro. El tener más de un proveedor puede suponer un sobrecoste, sobre todo de gestión y organización, pero a la larga, resulta muy ventajoso.
  • Constante supervisión: Esto significa que no puedes dar la sensación de despreocupación, de que confías ciegamente en él hasta el punto de que pasen semanas o meses sin tener contacto con tu proveedor. Debes visitar presencialmente (en función de la localización geográfica donde se encuentre) de forma periódica sus instalaciones, pasa tiempo con el responsable, toma café, planifica una comida, infórmate de su salud financiera y de proyectos. Debes estar informado de cada novedad que pueda hacer cambiar las condiciones en que trabaja para ti. La comunicación debe ser constante y fluida, y no la delegues al 100% en nadie. Parcialmente puede ser conveniente, en el día a día, pero siempre debes estar liderando el contacto con ellos.
  • Vinculación mediante un contrato: Como las palabras se las lleva el viento, asegúrate de que un profesional te asesore respecto a la firma de un buen contrato, y en caso de que tus proveedores estén en el exterior, que sea un experto en comercio internacional. El objetivo debe ser que refleje las condiciones de producción, de pago, de entrega, de plazos, causas de rescisión del contrato, propiedad industrial e intelectual y protección de datos. Debe hacer sentir cómodos a ambas partes, y cada novedad que surja en vuestra relación, que sirva para tener nuevos anexos o ampliar el contrato.

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